O, más bien, un paseo por la recreación virtual del Cielga del Parque Natural de Corrubedo.

Porque aunque ya ha terminado la Semana Santa con su interminable procesión de coches y autocaravanas que ─este año sí─ han sido agraciados con un subidón de buen tiempo en la lotería meteorológica, el síndrome de abstinencia que provoca la belleza de estos parajes es muy potente, y más de uno y de dos y de tres seguirán deseando recrearse en la profusión de nuestra flora y fauna, en el azul y el verde ─con algunos brochazos de amarillo─ de nuestra orografía, víctimas de una versión bucólica y preternatural del artístico síndrome de Stendhal.

Por eso hemos pensado que no está demás recordar que, hace un mes, la Xunta presentó el primer museo virtual de un parque natural de Galicia. Y que entre los seis que ostentan tal condición el elegido ha sido el oficialmente denominado Complexo Dunar de Corrubedo e Lagoas de Carregal e Vixán.

Y nosotros, acordándonos de Lou Reed, también hemos decidido dar un paseo por el lado más salvaje del cabo… A toque de teclado.

El periplo comienza a cielo abierto. Un avatar está de pie sobre una pasarela de madera, rodeado de vegetación. No vemos el sol directamente, pero sí reflejado en una laguna. Al fondo, las montañas. ¿O tal vez un sistema dunar? Más acá, justo antes de terminar la pasarela, capta nuestra atención una especie de halo proyectando su luz hacia arriba como el punto de aterrizaje de un ovni. Allí es hacia donde hay que dirigirse y, para ello, podemos hacer uso de los cursores que se nos muestran en la parte inferior de la pantalla.

Allá vamos. Y, como le sucedió a Alicia en su onírico agujero, nos vemos teletransportados al recinto de las maravillas.

Lo que nos encontramos no es exactamente la réplica digital del Cielga (acrónimo de Centro de Interpretación del Litoral de Galicia, que así se llamó a la instalación inaugurada por Manuel Fraga en lo alto de la playa de O Vilar el 5 de junio de 1994), pero lo que se nos muestra emana su esencia, encerrada en una inmensa edificación con forma de anfiteatro coronada por una cúpula de cristal.

Aunque diáfano en su estructura, el interior está dividido en cuatro salas, cada una de los cuales se dedica a una parte de los tesoros conservados en este lejano rincón de la península ibérica… en esta esquina esquiva y secreta, visitada hace tres siglos por uno de los más grandes botánicos de su tiempo.

En lo más alto está la Sala del Complejo Dunar, donde la arena moldeada en distintas formas se erige en protagonista. Aunque también muchos de los seres vivos vertebrados e invertebrados que viven en ella: desde las almejas, navajas, berberechos o erizos de mar hasta las pulgas de playa, cuervos marinos o la delicada píllara das dunas.

Bajamos unos peldaños y nos internamos en la Sala de las Lagunas. Desde allí, el observatorio de aves de Vixán nos permite observar especies como el escribano palustre, el zampullín común o el rascón europeo. Ranas y culebras, nutrias y orquídeas forman parte también de este hábitat donde el verde de los carrizos contrasta con el marrón de la planta superior.

Debajo, la Sala de los Bosques. Pinos, laureles, endrinos, tojos o espacios trabajados por el ser humano, como cultivos de maíz y patatas. Ocultos, el mochuelo, la lechuga, el tejón, el zorro o el denostado. De todo hay abundante información en esta planta.

Abajo de todo, la Sala del Patrimonio Histórico y Arqueológico, donde nos transportan al dolmen de Axeitos, el menhir de Cristal, el Castro de Porto Baixo o las estelas funerarias como la que en Bretal copió el Padre Sarmiento. También podemos recorrer hórreos, molinos e, incluso, una mina de wolframio. Podemos sentarnos y contemplar un vídeo sobre el parque natural. Y, al lado de una dorna, escuchar unos versos de Ramón Cabanillas:

O patrón unha man aferrollada
na caña do timón, outra na escota,
Leva os ollos chantados
nos cons ergueitos da lonxana costa.
Ferve o mar. Brúa o vento…
¡Probe da dorna!

Un refacho asubiante
abate a verga e tronza o palo, as cordas
estalan, e un instante ábrese a vela
e cai a plan no mar…
Galgan as olas
ouvenando roncas, como cans famentos
en asalto dos cons…
¡Probe da dorna!

Os dejamos el enlace para sumerginos en este pequeño metaverso –alojado en la plataforma Spatial de realidad virtual– y escudriñar en todos sus rincones y escondrijos hasta que se nos haga de noche.