El 1 de julio de 2023 se cumplió un siglo exacto del naufragio en los bajos de Corrubedo del trasatlántico Highland Loch, a bordo del cual viajaba el equipo escocés Raith Rovers, plantel que se dirigía a las Canarias para disputar una gira veraniega. La efeméride de aquel singular suceso, que ha pasado a la historia como la única vez en que un club de fútbol sufrió un siniestro marítimo en el mundo, fue recogida por La Voz de Galicia en un amplio reportaje del periodista Moncho Ares.
Cuando lo leímos, pensamos que aquella era una hermosa forma de ensalzar uno de los más curiosos percances de cuantos han acontecido en nuestro cabo. Un acto de justicia al sacar del pozo del olvido, aunque fuese por unos horas, la aventura desencadenada en las piedras de A Marosa una madrugada de niebla, que además nos deparaba el placer añadido de ver cómo nuestro pequeño blog salía reflejado en el texto como fuente de información.
Pero cúal ha sido nuestra sorpresa al enterarnos esta misma semana de que el propio Raith Rovers ha tenido la ocurrencia de homenajear los cien años del naufragio. Y no por un día ni por dos ni por tres, sino durante toda la temporada. Porque el conjunto escocés, que sigue batiéndose el cobre por los campos de segunda división (cuando zozobró estaba en primera), ha dejado constancia del incidente estampándolo en su camiseta.
Tinta Amarilla, 1 de julio de 2023
Resulta que el periódico gallego no había sido el único con el tino de rememorar el pasado 1 de julio el naufragio. También lo hizo Tinta Amarilla, diario deportivo digital de Gran Canaria que le dedicó una extensa publicación escrita por Manuel Borrego, ya que después de salir con bien de su peripecia en Corrubedo el equipo había llegado justo a tiempo para cumplir con su calendario de amistosos, saldándolos con triunfos ante el Porteño, Victoria, Marino, Gran Canaria y Real Vigo: formación esta última a la que tumbó dos veces a pocas semanas de que se fusionara con el Real Fortuna para fundar el Celta (y es que los celestes también están con los fastos de su centenario, himno de C. Tangana inclusive).
Gracias a la publicación descubrimos que el plantel escocés había sido el primer equipo británico en jugar en la isla canaria (después lo harían el Liverpool en 1935 y el Chelsea en 1963) y leímos un interesante testimonio aportado por Paquito Ortiz, exjugador de la Unión Deportiva Las Palmas y del Raith Rovers: «En el estadio del club (Stark’s Park) recuerdan el suceso de 1923 con una foto conmemorativa del naufragio, la del momento de embarcar la expedición. La imagen la veía cada vez que pasaba por aquel lugar. Tienen muy marcada la fecha de aquel suceso, que fue noticia de impacto en la época».
El reportaje —que también nos cita— concluía con la intrigante noticia de que el Raith Rovers no había incluido finalmente en su plan de pretemporada la posibilidad de visitar la isla. «De haberlo hecho —explica— habría tenido un valor mediático y emocional de gran calado, coincidiendo además con el regreso de la UD Las Palmas a la Primera División y como heredera de aquellos cuatro equipos isleños a los que Rovers se enfrentó».
Sección de noticias de la página web del Raith Rovers, el 24 de julio de 2023
Y, aunque tardó en llegar, no podía faltar la versión del club, publicada el pasado lunes en su página web y encabezada con una simpática ilustración con el casco del Highland Loch agrietándose mientras un balón de fútbol flota indolente entre las rocas de A Marosa. El artículo está escrito por John Greer, cronista oficial del equipo, quien da fe de lo enciclopédico de sus conocimientos al describir vívidamente la escena acaecida a poco más de una milla de nuestro faro.
«La aventura en el mar se sintió como unas vacaciones, y después de una semana de viaje, el espíritu del equipo estaba alto y optimista. “Todos ellos son bromistas prácticos”, recordó Alex James en su autobiografía. El domingo 1 de julio temprano, James se preparó un baño mientras algunos miembros del equipo permanecían dormidos en sus literas. Mientras el Highland Loch navegaba hacia el cabo Finisterre, algunos de los miembros del equipo estaban holgazaneando en la cubierta en pijama, tratando de vislumbrar la Galicia española a través de la niebla. Fue en este cabo rocoso que los romanos una vez creyeron que era el fin del mundo. A las 8:29 a. m., el barco avanzaba como de costumbre, y los silbidos y gorgoteos se convirtieron en un ruido de fondo familiar para todos a bordo. Sin embargo, solo un minuto después, hubo un estallido repentino y poderoso, y todo ruido cesó cuando el barco se detuvo. El capitán de los Rovers, Bill Inglis, expresó su asombro en uno de sus postales diarias en el Courier, describiéndolo como «¡Qué conmoción, qué experiencia!». Tom Jennings se refirió a él como “¡Un tremendo choque!”. La gravedad de la situación se hizo evidente cuando sonaron las alarmas, lo que llevó a la tripulación a indicar a los pasajeros que se pusieran los chalecos salvavidas. Inglis recordó cómo él y sus compañeros de equipo lucharon para ponerse los chalecos salvavidas, ya que ninguno de ellos había usado ese equipo antes. La excepción fue el portero James Brown, que se había desempeñado como marinero de primera durante la Primera Guerra Mundial. En un momento alegre, al menos dos jugadores, Jennings y Alec Cowie, lograron apoderarse de su dinero y carteras, y Jennings comentó con humor: «¡Sed buenos escoceses…»! Inicialmente, James pensó que la conmoción podría ser una broma pesada y continuó con su baño. Sin embargo, a medida que la situación se intensificó, poco a poco se dio cuenta de que algo grave estaba sucediendo: «Sonaban silbatos en cubierta y la gente corría y gritaba». El agua comenzó a filtrarse en los pasillos y camarotes. El equipo se reunió en la cubierta y ayudó a otros viajeros a abordar los botes de rescate del barco, priorizando primero a las mujeres y los niños. En medio del caos, no hubo pánico entre los jugadores de Stark’s Park. De hecho, demostraron una compostura y una valentía notables, asegurándose de que las mujeres y los niños fueran guiados de manera segura a los botes salvavidas antes de que ellos mismos evacuaran el barco. A pesar de que la mayoría todavía estaba en pijama, los jugadores y directivos bajaron por cuerdas para unirse a los botes salvavidas. El capitán del club, Bill Inglis, envió un telegrama a casa elogiando la valentía mostrada por los jugadores durante la operación de rescate. Describió el incidente como una tremenda conmoción y una experiencia inolvidable. Cuando se emitió la orden de ponerse los cinturones salvavidas, se hizo evidente que muchos de los pasajeros todavía estaban en la cama, sorprendidos por la urgencia de la situación. Varias personas encontraron dificultades al tratar de ajustar y colocar los cinturones salvavidas, lo que se sumó a los desafíos durante la operación de rescate. Algunos pasajeros fueron remolcados hasta el puerto de Corrubedo, mientras que otros terminaron en el pueblo de Vilagarcía de Arousa. A pesar de la gravedad de la colisión, milagrosamente, no se reportaron heridos significativos. Los buzos investigadores descubrieron más tarde el alcance de los daños en Highland Loch, con la proa gravemente rota, una pared de mamparo desgarrada por 18 yardas y las quillas de la sentina del lado de babor arrancadas limpiamente.»
A Marosa, en la parte inferior izquierda
El artículo tenía una razón de ser, y es que solo tres días antes el club había publicado un tuit para dar a conocer su segunda equipación para esta temporada: «Conmemorando 100 años desde que el equipo naufragó en su viaje a las Islas Canarias», decía, al tiempo que mostraba un vídeo con la nueva indumentaria en amarillo y azul, los colores de la Unión Deportiva Las Palmas (no en vano, este nació en 1953 como resultado de la fusión de cinco conjuntos locales, tres de los cuales habían sucumbido ante los británicos treinta años antes: Victoria, Porteño y Gran Canaria).
Nosotros dimos con el mensaje, que se hizo viral, en la mañana del miércoles y fue —estaríamos dispuestos a jurarlo sobre una biblia— la primera vez que nos topamos con la X de Elon Musk tras el destierro de Larry, que así se llamaba el pájaro de Twitter en homenaje a Larry Bird, el histórico jugador de la NBA de los Celtics de Boston. Biz Stone, uno de los cofundadores de la red social, era fan del baloncestista pelirrojo.
El tuit con el que se da a conocer la nueva equipación
Navegando por la página observamos varias fotos. Entre ellas, una de la parte inferior de la camiseta en la que se ve el mapa de las islas afortunadas (hubiésemos preferido el contorno de la península del Barbanza, ni que decir tiene) y dos fechas: ‘28.6.1923 · 31.7.1923’, que se corresponden con la salida de la expedición desde el puerto de Tilbury y el desembarco en tierra británica un mes más tarde, adonde llegaron sanos y salvos después del sobresalto de Corrubedo y la gira triunfal por los campos de hierba de Gran Canaria.
Deja un comentario